jueves, 3 de diciembre de 2015

Sin gemidos

La niebla se va acumulando en el valle  y espesa  el silencio. Un silencio sin balas,  ni gemidos,  ni bombas,  sin chapoteos y sin órdenes, aunque no sin súplicas. Las súplicas lo llenan todo. Piden agua limpia, libertad, un lugar en el que descansar, dignidad ... se enredan en la niebla y es tan imposible ignorarlas como dejar de valorar nuestra suerte, la de los habitantes deL valle silencioso.

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